¿ESTAS CONFORME CON TU VIDA?

Por Daniel A. Spinato

 

            Que pregunta, verdad? nada fácil de responder pues, en principio la conformidad con algo podría referirse a varias cosas. Estar conforme con nuestra vida personal puede significar que estamos contentos y satisfechos por haber constituido una familia unida en la que todos gozan de buena salud en términos generales; podría significar satisfacción por los logros obtenidos desde el punto de vista profesional propio o de nuestra pareja o hijos;  también podría implicar resignación y paciencia ante las adversidades que nos tocan sobrellevar y la forma en como las enfrentamos.

Desde luego que la etapa de vida en la que nos encontremos también influye, pues cuanto más jóvenes menos reflexionamos sobre estos temas y a medida que vamos creciendo y vemos como la vida transcurre, pensamos un poco más en profundidad.

La vida, como una moneda, no tiene una sola cara y generalmente termina siendo como una suerte de alimento que todos queremos saborear y disfrutar, aunque pocas veces nos damos cuenta que los ingredientes para la receta de la vida personal no siempre los incorporamos nosotros. Y algo más, servido el plato, debemos consumirlo nos guste o no nos guste.

¿Quiere esto decir que no intervenimos para nada en la elaboración?

Pregunto entonces, si a los que la vida los ha tratado bien en líneas generales, ha sido como consecuencia de sus buenas decisiones? y en cambio aquellos a los que la fortuna les ha sonreído poco o nada, aún en sus más ingentes y denodados esfuerzos, ¿se debe a que tomaron malas decisiones?

Qué sencillo sería analizar todo de una manera tan llana para encontrar respuestas fáciles, verdad?

Pero lo cierto es que vivir es recorrer una cadena de eslabones cuyas características pocas veces podemos elegir. Es una cadena que en ocasiones tiene eslabones iguales, parejos, que facilitan una sinergia que abarca la familia, los hijos, el trabajo, el estudio, las relaciones interpersonales, etc. que pueden proyectarnos hacia un futuro promisorio que nos invita a pensar en buenos augurios. Pero muchas veces esa cadena de vida está constituida por eslabones distintos, en grosor y en tamaño, lo que hace necesario una gran prudencia, estabilidad mental y equilibrio emocional para saber cuándo un eslabón débil puede romperse y hacer que todo se desmadre en cada uno de los órdenes.

De allí que en ocasiones es difícil respondernos internamente cuán conforme estamos con nuestra propia vida.

¿Tu estás conforme con tu trabajo, haces lo que te gusta?

Si no tienes una familia por decisión propia, estás realmente satisfecho?

Si tienes hijos, ¿estás contento como padre o madre?

Si no tienes una pareja y vives solo, estás completo y feliz?

Incluso si tienes una pareja, estás completo y feliz?

La conocida frase “media naranja” es a todas luces, por lo menos en mi interpretación un mito ideal al que las personas suelen aspirar, pero es sólo un mito, y en el mejor de los casos, una metáfora de la pareja ideal.

Es bastante común escuchar “hay otros que están peor”, o “que suerte tiene mengano que parece que siempre le va bien”.

Sirve acaso comparar nuestra vida con la de otras personas?, hallaremos allí un consuelo para sentirnos mejor por las cosas que no nos gustan?

La respuesta es un rotundo NO. Cada uno tiene la vida que le tocó, en parte y construyó, sólo en parte. Las situaciones personales son siempre incomparables, ya que somos seres humanos únicos e irrepetibles y los acontecimientos del devenir le afectan a cada uno de manera totalmente única.

Por ello, ante la pregunta inicial, quizás la mejor respuesta sería “estar conforme con la vida personal es el resultado de un muy delicado equilibrio entre lo que quisiera, lo que realmente puedo y lo que finalmente me toca vivir”.

Mi lema es entonces, paciencia, voluntad inquebrantable, fe indestructible en mi mismo y nunca rendirme ante el fracaso, porque LOS RESULTADOS NO SON LOS QUE FINALMENTE DEFINEN MI VIDA, SINO LO QUE HE DADO DE MI PARA OBTENERLOS.

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